Exposiciones

EXPOSICIÓN “EXPECTATIVA Y MEMORIA”

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Hasta el 20 de julio con horario de mañana de 10:30 a 14:00 y de tarde de 16:30  19:15 horas.

El proyecto expositivo ‘Expectativa y memoria’ propone una reflexión general sobre España y Marruecos -dos lugares afines pero al mismo tiempo extrañamente desconocidos-, que plantea a través de imágenes una revisión profunda y detenida de las relaciones e intercambios que han mantenido ambos países desde principios del siglo XX hasta hoy. No se trata de una simple selección característica de trabajos visuales de diferentes épocas, sino más bien de establecer, a través de una mirada global que resalte las prolongadas influencias sostenidas, una aproximación de mayor alcance a una sociedad contigua y amiga.

Paradójicamente, la frontera que significa el Estrecho de Gibraltar representa el límite entre dos continentes opuestos cuya unión comparte muchos elementos comunes, un eslabón poco reconocido entre dos culturas afines que deben acercarse entre sí para potenciar sinergias. Es precisamente en el terreno de la expresión contemporánea, poco inclinado a reforzar estos lazos y ajeno a muchas de esas conexiones naturales, donde se hace especialmente necesario revisar desde un punto de vista positivo las relaciones hispano-marroquíes, una circunstancia condicionada en exceso por la particularidad de un entorno internacional marcado por el desentendimiento entre occidente y el mundo árabe-islámico.

En este esfuerzo de aproximación, la Fundación Ankaria pretende crear una red de comunicación y aprendizaje para estimular la reciprocidad entre ambas sociedades. Para ello, ha concebido una ambiciosa muestra que toma como punto de partida las fotografías de época noticiade José Ortiz Echagüe y Bartolomé Ros, dos autores fundamentales para aproximarnos al norte de África durante la primera mitad del siglo pasado. En esta selección se ha procurado que la mirada a ese tiempo fuese equilibrada, estableciendo equivalencias que acentúen los rasgos humanos y den protagonismo a las personas, evitando siempre el sesgo colonialista inherente en muchas escenas de ese momento, más pendiente en algunos casos del costumbrismo que de las situaciones de vida cotidiana. Al mismo tiempo, y esa es la gran novedad de este proyecto, se procura una concordancia y avenencia de estas imágenes históricas con otras de creadores contemporáneos del siglo XXI, un encuentro a través del tiempo que nos permite no sólo recapacitar sobre el pasado y el futuro, sino sobre cómo se construye la identidad de un territorio a través de su imagen.

La elección de estos dos momentos para contextualizar la exposición, por un lado principios del siglo XX y por otro la actualidad, es de suma importancia. En 1912 se firma el acuerdo para la creación del Protectorado español de Marruecos, una conjunción que unirá ambos destinos por varias décadas y llevará a muchos españoles al norte de África, especialmente por cuestiones de trabajo. Desde los años 90 del siglo pasado, el aumento de los flujos migratorios ha generado un proceso inverso: una vez que nuestro país adquiere un cierto desarrollo económico, se convierte en receptor de ciudadanos marroquíes que buscan en el sur de Europa una oportunidad de vida que no encuentran en su lugar de origen. Dos situaciones distintas que han prodigado, por avatares distintos, un encuentro inesperado entre lugares adyacentes.

Tal como explica el islamista Juan José Sánchez Sandoval, “en estos momentos se hace necesario señalar que el debate crítico en torno a las relaciones España-Marruecos no es nuevo, y que siempre ha preocupado a los intelectuales españoles, como en el caso de José Ortega y Gasset y Miguel de Unamuno en el primer tercio del siglo XX. En este sentido, cabe indicar que, en la actualidad, otros intelectuales han empezado a señalar el importante papel de lo cultural en el análisis de las relaciones entre los pueblos marroquí y español, un papel crucial en la historia actual y futura.”

Gran éxito de la Exposición Tesoros ocultos: Los manuscritos iluminados más valiosos de Europa.

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7 mayo – 14 junio 2015

Real Alcázar de Sevilla, Sala Cantarera

Patio de Banderas, s/n 41004 Sevilla (entrada por la Puerta de los Leones) 

Horario: Todos los días de 9.30h a 19.00h

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El Real Alcázar de Sevilla acoge un acontecimiento cultural de gran singularidad, la exposición “Tesoros ocultos: los manuscritos iluminados más valiosos de Europa”, una muestra de las grandes obras maestras de la iluminación que se pintaron en Europa entre los siglos X y XVI.

La exposición que está ubicada en la sala Cantarera del Palacio Gótico, puede visitarse hasta el 14 de junio. La sala Cantarera, una de las cuatro salas que componen el Palacio Gótico del Real Alcázar de Sevilla, se abre al público por primera vez en la historia del Real Alcázar con esta exposición.

Como todo el palacio, fue construida a mediados del siglo XIII por canteros castellanos que se desplazaron hasta la recién conquistada ciudad de Sevilla. La sala fue redecorada en tiempos de Felipe II, y en concreto durante los años 1577 y 1578, por el arquitecto Hernán Ruiz con la magnífica azulejería de Cristóbal de Augusta, como recuerdo de la Boda del Emperador Carlos V e Isabel de Portugal, celebrada en el Real Alcázar de Sevilla en marzo de 1526.

En esta exposición el visitante puede admirar y hojear íntegramente una veintena de clones de atlas y códices cuyos originales se conservan, ocultos de la mirada del gran público, en las bibliotecas y museos más importantes del mundo, como son; el Metropolitan Museum of Art, The Morgan Library & Museum, The British Library, la Bibliothèque nationale de France o la Biblioteca Nacional de Rusia, entre otros.

Encontrándonos en el Real Alcázar de Sevilla, antigua sede de la Casa de Contratación de Indias, la gran protagonista de esta exposición es la cartografía de la época de los Descubrimientos. Asimismo, completa la muestra una exquisita selección de obras que abarcan temáticas tan diversas como la religión y la espiritualidad, la medicina, la biología, la alquimia o la sexualidad.

La cartografía, eje principal de esta exposición

La mayor revolución geográfica de la historia de la Humanidad, acaecida en el otoño de la Edad Media y en los albores del Renacimiento, tuvo como protagonista a la Península Ibérica. Fue el tiempo de los reyes Fernando e Isabel y del emperador Carlos V, su heredero, y el del rey Juan II (el Príncipe Perfecto de Portugal) y su sucesor Manuel I.

En el tiempo de una sola generación se realizó lo esencial de los grandes descubrimientos geográficos mutuos y de los grandes encuentros intercontinentales entre civilizaciones, y el mundo se definió como un conjunto de mares y territorios prácticamente idéntico al que hoy en día conocemos. La Cartografía –la «ciencia de los príncipes»– reflejó esa extraordinaria eclosión de los conocimientos geográficos y antropológicos, ilustrada exóticamente con lujosas y exuberantes iluminaciones artísticas.

En esta exposición el visitante tiene la oportunidad de ver tres de los atlas más excepcionales que se conservan hoy en día, testimonio de una época en que la cartografía era mucho más que un instrumento de navegación: era, sobre todo, un arma de estrategia política.

El Atlas Miller es fruto de las primeras escuelas de la cartografía portuguesa. Realizado en 1519 por los cartógrafos Lopo Homem, Pedro y Jorge Reinel, y por el miniaturista António de Holanda, este atlas estableció un precedente difícil de superar. De hecho, está considerado por los especialistas como el monumento cartográfico más importante de todos los tiempos. No solo fue un atlas novedoso por sus excepcionales miniaturas, más propias de un libro de horas que de un atlas, sino que su valor geopolítico es excepcional. Es un atlas intrigante y misterioso, porque en realidad oculta la información que aparentemente revela.

Cartografiado en vísperas del viaje de Magallanes, la verdadera finalidad de los portugueses al concebir este atlas era convencer al emperador Carlos V de que abandonase el proyecto de circunnavegación del planeta. Esta es la única explicación que cabe para el planisferio del atlas, donde se representa el mundo como un gran mar rodeado de tierra, lo que imposibilitaría cualquier conjetura sobre la circunnavegabilidad de la Tierra.

La obra cartográfica de Fernão Vaz Dourado, por su parte, se caracteriza por su gran elegancia y finura. Su Atlas universal ha sido realizado con pergaminos de un excelente blancor, el dibujo es minucioso y detallado, y la paleta rica y sabiamente conjugada con la aplicación del dorado. Este atlas parte de una clara intención de delinear, ordenar y explicar el mundo, volviéndolo inteligible a través del lenguaje gráfico y visual. Las imágenes de Vaz Dourado se difundieron con rapidez en la cartografía impresa del Norte de Europa, como es el caso de la inserta en la obra de Linschoten o la difundida en las ediciones de Ortelius. A partir de estas imágenes se elaboraron nuevas versiones por todo el mundo.

Si los portugueses y españoles fueron los protagonistas indiscutibles durante un tiempo, pronto ingleses, holandeses y franceses les siguieron. En el norte de Francia, la prolífica escuela de Dieppe creó el Atlas Vallard, una obra que contiene decoraciones marginales totalmente innovadoras en cartografía. Al igual que el Atlas Miller, una de sus características más notables son sus miniaturas, que reflejan escenas de episodios de colonización acontecidos en el siglo XVI, así como numerosas ilustraciones sobre la vida de los pobladores autóctonos. Otra de las singularidades de este atlas realizado en 1547 es que muestra por primera vez la costa oriental de Australia, 200 años antes que los viajes del capitán Cook, considerado erróneamente su descubridor en detrimento de anónimos navegantes portugueses.

Tesoros ocultos: Los manuscritos iluminados más valiosos de Europa.

Tesoros ocultos: los manuscritos iluminados más valiosos de Europa
Sala Cantarera, Real Alcázar de Sevilla
7 mayo – 14 junio 2015

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Acorde con el nivel artístico e histórico de un monumento como el Real Alcázar de Sevilla, la recién restaurada sala Cantarera se abrirá al público como templo de la cultura universal.

Sus zócalos de azulejería acogerán el arte y el saber más refinado de la Europa medieval y el mundo árabe que lindaba con sus fronteras. Del 7 de mayo al 14 de junio de 2015 habitarán este espacio más de una veintena de clones de los códices más valiosos que se pintaron entre los siglos X y XVI.

Los originales de estos tesoros bibliográficos se conservan, ocultos de la mirada del gran público, en los grandes museos y bibliotecas del mundo: Metropolitan Museum of Art y Morgan Library & Museum, en Nueva York, Huntington Library, en San Marino (California), British Library, en Londres, Bibliothèque nationale de France, en París, Biblioteca Nacional de Rusia, en San Petersburgo, Arquivo Nacional da Torre do Tombo, en Lisboa, Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, etc.

El mundo oriental se desplegará ante nuestros ojos a través del Libro de la Felicidad, una compilación de distintos tratados de índole científica y astrológica en torno al concepto de Felicidad. Esta genialidad, encargada por el Sultán Murad III, contemporáneo de Felipe II, es el códice iluminado más fastuoso conocido del mundo islámico.

El legado de la medicina árabe se muestra en todo su esplendor en el Tacuinum Sanitatis, cuyas tablas de salud, muy difundidas durante la Edad Media, fueron escritas por el médico cristiano nacido en Bagdad Ibn Butlân.

manuscritos-1Encontrándonos en Sevilla, centro neurálgico de los viajes al Nuevo Mundo, no podía faltar un reflejo de la epopeya más apasionante de la historia de la Humanidad, los Descubrimientos. Se podrán contemplar los tres atlas más importantes que se conservan de una época en que el mundo conocido estaba en continua expansión: el Atlas Miller, el Atlas Vallard y el Atlas Universal de Fernão Vaz Dourado.

Volverá al Real Alcázar el Breviario de Isabel la Católica, obra que a finales del s. XV acompañó a la reina Isabel en algunos de los momentos más felices de su vida, vividos en las estancias de este insigne palacio. Se trata del breviario más suntuoso jamás pintado para un monarca europeo. Esta obra maestra se realizó para conmemorar los principales éxitos de su gobierno: el matrimonio de sus hijos Juan y Juana con los del Emperador Maximiliano de Austria, la Conquista de Granada y el Descubrimiento de América.
Entre los tesoros de esta exposición se encuentra también el Libro del caballero Zifar, la primera novela escrita en castellano, predecesora de El Quijote. Únicamente existen dos manuscritos de esta obra, y su primera edición impresa se realizó en Sevilla, en 1512. El códice que se podrá admirar en la Sala Cantarera corresponde al ejemplar más fastuoso, ricamente iluminado por encargo de Enrique IV de Castilla.
La Biblia de San Luis, considerada el monumento bibliográfico más importante de la historia de la Humanidad por sus 4.887 pinturas diferentes, ejerció tal fascinación sobre Alfonso X el Sabio, que el monarca estableció que sólo los reyes tenían dignidad suficiente para hojearla. La Biblia de San Luis, hasta hace muy poco expuesta en la Conciergerie de París como estrella de la gran exposición que organizó el Gobierno francés para conmemorar el 800 aniversario del nacimiento de Luis IX, podrá ser ahora admirada en la capital andaluza.

Viajaremos a los orígenes de nuestra cultura a través de los llamados Beatos, cuyo texto, los “Comentarios al Apocalipsis” escritos por el monje Beato en el año 776, se copió durante más de cinco siglos y se iluminó con escalofriantes miniaturas que, con el paso del tiempo, se convirtieron en piezas maestras dentro del arte hispánico. Formarán parte de esta exposición los cinco Beatos más relevantes que existen: el Beato de Silos, el Beato de San Pedro de Cardeña, el Beato de San Andrés de Arroyo, el Beato de Fernando I y Doña Sancha y el Beato de San Salvador de Tábara.

Completará la muestra una selección exquisita de libros de horas, libros bíblicos y un conjunto de variadas temáticas entre las que se incluye la ciencia, la alquimia, la literatura, la sexología, etc.

En definitiva, si hiciésemos una lista de los 10 manuscritos iluminados más importantes que se conservan, probablemente 8 de ellos estarían presentes en el Real Alcázar de Sevilla.

Exposición “Modernismo y Modernidad”, del Museo ABC.

EXPOSICIÓN 28 DE FEBRERO / 26 DE ABRIL 2014

Eulogio Varela, el genio olvidado

Inspirador de Juan Gris o de Pablo Picasso; impulsor en nuestro país de las corrientes estéticas que inundaban el continente europeo en las primeras décadas del siglo XX; diseñador, ilustrador, pintor, decorador… un hombre del Renacimiento en la época del automóvil. Eulogio Varela, sin duda fue el gran referente del modernismo madrileño en su rama más internacional. Un maestro en la Europa de entreguerras, con un gran número de seguidores fuera de nuestras fronteras, hoy relegado en un rincón de nuestra memoria.

Bajo el título Modernismo y Modernidad, el Museo ABC, que custodia gran parte de su obra, presenta la mayor exposición que se ha dedicado a uno de los creadores más relevantes de nuestro país. Es el momento de descubrir a un gran y desconocido artista.

Eulogio Varela (1868, El Puerto de Santa María, Cádiz – 1955, Cercedilla, Madrid) ejemplificó la existencia de un Modernismo madrileño desde el campo –siempre experimental– del dibujo en su vertiente más cosmopolita. Sus diseños se ubicarían en la línea del Arts & Crafts de William Morris, Walter Crane o John Ruskin e incluso en experiencias postreras como las del Darmstadt alemán, en ese intento utópico por unir arte, artesanía y diseño.

Fue un artista polifacético que no sólo destacó en la pintura, sino que fue un consumado ilustrador y un portentoso diseñador gráfico y de piezas de decoración, sin olvidar su labor pedagógica y teórica que ayudó a realzar su nombre.

En 1898 comienza su colaboración con la revista Blanco y Negro convirtiéndose en uno de sus artistas más relevantes y más duraderos. Su primer dibujo publicado para la revista fue El criado del centurión, del 1 de abril de 1899, en el número 413. Esta revista fue su gran plataforma de despegue. Una colaboración que tiene su auge en las primeras décadas del siglo que acababa de nacer y que se apaga con la llegada de la Guerra Civil.

Fruto de esa colaboración, la Colección ABC custodia casi un millar dibujos originales donde abundan ilustraciones pero también diseños de caligrafías, adornos o mobiliario. Esta muestra tiene como objetivo poner en valor a un gran artista, rescatarlo del olvido y mostrar, por primera vez, sus dibujos y diseños como mejor ejemplo de una trayectoria única e irrepetible.

PRIMEROS AÑOS

Es Valladolid a donde la familia se ha trasladado desde su Cádiz natal, donde termina el bachillerato con sobresaliente e inicia estudios de ciencias naturales —el tifus le impide terminarlos—. Es también en la ciudad castellana donde se arranca su carrera como artista asistiendo a la Escuela de Bella Artes. Una formación que continúa en la de San Fernando de Madrid. Instalado en la capital, Varela se casa en 1896 y se erige en el mejor representante del Modernismo gráfico con una huella clara del artista checo Alphonse Mucha, a pesar de intercalar dibujos costumbristas con otros de referencia específica del art nouveau.

Trabaja para varias revistas -La Ilustración Española y Americana, Madrid Cómico, Helios, revista Moderna,…-, monta su propio taller en el número 130 de la calle Hortaleza, consigue plaza de ayudante meritorio en la Escuela de Artes e Industria e inicia el sano ejercicio de acumular premios como la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1908. Repetirá en 1913.

UN ESTILO ÚNICO

En esencia, el modernismo que representaba, chocaba con el catalán -más imbuido en lo ideológico y tradicional-. Pero fueron sus múltiples viajes a Roma y a París los que le dotaron de un bagaje visual y estético enorme, al que habría que sumar el influjo formal y su manera de interpretar el Modern Style y el Prerrafaelismo anglosajón de los ilustradores catalanes como Alejandro de Riquer, Gaspar Camps, Gaspar Homar o el valenciano José Mongrell.

Con galardones obtenidos en los certámenes internacionales más prestigiosos del momento (Múnich, Viena…), fue un abierto discípulo de aquellas nuevas formas provenientes de Alemania o Francia. Su trazo reflejaba dos tipos de estilo(con todas sus variantes y eclecticismos) que en ocasiones coexistían por diversas razones en la misma época e incluso en los mismos números donde aparecían.

Por una parte, un estilo costumbrista, realista, narrativo y anecdótico, ligado a textos y poemas de autores coetáneos, donde usaba una pincelada libre de sesgo postimpresionista y técnicas más pictóricas normalmente (aunque también trabajó en tinta alguna escena de este tipo) como la témpera, aguada, acuarela, gouache o pastel.

Por otra parte, un estilo art nouveau, modernista, ecléctico, lúdico, heteróclito y complejo, próximo a la vez al prerrafaelismo inglés, al estilo Sezession vienés, al grafismo de las revistas alemanas del Jugendstil y del norte de Europa así como al foco de modernidad catalana, de Juan Gris, Xaudaró, Casas,etc…

Estas dos fueron las estéticas que Varela repitió constantemente y de manera monocorde durante toda su obra en la revista, salpicadas de los medievalismos o neohistoricismos tan del gusto de la ilustración del momento.

Su gran hazaña fue la de introducir un nuevo estilo tan decorativo y atrevido en un ámbito tan anquilosado como el madrileño en plena época de la Restauración.

En sus últimos años compagina sus colaboraciones en la prensa con clases en las Escuelas de Artes y Oficios

—fue nombrado profesor de término en 1922— donde desarrolla una labor teórica y pedagógica. Publicaría dos obras teóricas fundamentales: Temas de composición decorativa, que le otorgaría prestigio internacional -se publicó en francés e inglés- y La letra y su teoría constructiva, que no vio la luz hasta 1963, 8 años después de su muerte.

SOBRE LA MUESTRA

«Fríamente amable, deudor de la línea, seco, amante de los entresijos florales y de lo simétrico en lo asimetrico, tan formalista como formulista, pomposo, estetizante y d’annunciano», según el crítico e historiador Juan Manuel Bonet, la muestra Eulogio Varela. Modernismo y Modernidad es un recorrido por su obra.

La muestra que acoge el Museo ABC reúne piezas que viajan desde el costumbrismo al realismo al Art Nouveau. Encontramos la influencia japonesa, germana y vienesa, los simbolistas prerrafaelistas ingleses, las temáticas wagnerianas y su interés por el mediavalismo. Hay hueco para lo fantástico lo esotérico, lo religioso y lo exótico, para la naturaleza…

 Pero, entre los temas que podemos encontrar en la exposición destacan la mujer y sus imágenes como esencia de modernidad, disfrutando de su nuevo rol social o, en forma de carteles, como reclamo publicitario de una nueva sociedad basada en lo comercial. También hay escenas inspiradas en la vida burguesa, sus ocios y sus preocupaciones, su hipocresía…

Asimismo descubrimos pequeñas joyas modernistas en forma de diseños de muebles o útiles de la vida moderna,… la utopía del arte dentro de la vida burguesa para rehacerla a su modo.

La exposición termina con el Varela diseñador de orlas, letras capitales, colofones, mongramas, caligrafías, rúbricas,….

Toda la exposición goza de una gran riqueza de juegos visuales y estéticos que llegan a convivir en los mismos años con una normalidad asombrosa. Varela no fue sólo un mero seguidor de Mucha sino un estudioso de múltiples lenguajes que combinó con enorme facilidad en el mismo lapso de tiempo.