Jardines

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Los Jardines del Real Alcázar configuran un auténtico compendio de la historia de la jardinería, en una ciudad como Sevilla cuyo clima favorece la fertilidad de las plantas y las flores, haciendo brotar un mundo de luz, sentimientos y aromas variados.
Íntimos y silenciosos patios de delicada vegetación conforman los núcleos palaciegos. Las antiguas huertas, con el transcurrir del tiempo, se transformaron en exquisitos jardines gratificantes a los sentidos: flores para la vista y el olfato, fuentes y pájaros para el oído… siempre acompañados por el agua con su susurro, frescor, reflejos y movimiento. Esta naturaleza de incontables colores es un grandioso espectáculo, donde cabe lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande, la emoción.
Los postulados seguidos en la restauración y conservación de los jardines son la fidelidad al origen, el respeto del tiempo, la valoración de los aportes, la anulación de las disonancias y la aportación coherente de nuestra época.

Alcázar Vegetal. Limonero/ Citrus x Limón.

Se dice que el limonero, árbol frutal originario de Oriente, fue traído al ámbito mediterráneo por Alejandro Magno durante sus conquistas por Persia y la India en el siglo IV a.C. Los romanos ya lo conocieron: aparece representado en las paredes de algunas de las ricas casas de Pompeya. El fruto, el limón, dado su color, también podría identificarse con las famosas manzanas de oro de las Hespérides que el geógrafo clásico Estrabón localizaba en el suroeste de Hispania, en Tierra de Tartessos, donde también se sitúan estos jardines.

Su implantación definitiva en Europa, como la de otros cítricos, se debe a la labor de los árabes, que extenderían sus cultivos en huertas y jardines por todo al-Andalus. Las Cruzadas también ayudaron a que el limonero se trajera al ámbito cristiano medieval. Su presencia es frecuente en lugares soleados de conventos al asociarse la imagen del limonero a la de la Virgen María.

En el siglo XVI crecían en los jardines del Real Alcázar limoneros dulces y agrios, plantados en el Jardín del Cidral. En el Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal, de 1669, el cronista que relata el periplo del príncipe toscano se detiene a admirar la vegetación: la gran maravilla de estos jardines fue no obstante para nosotros la de encontrarnos un día de diciembre los limoneros cubiertos de flores… Se sabe que al arquitecto Vermondo Resta, quien llevó a cabo gran parte de la reforma de los jardines a comienzos del XVII, encargado de construir la Galería del Grutesco, se le daban todos los días naranjas y limones y flores de temporada de las huertas del Alcázar. Éstas eran algunas de las mercedes de las que gozaba Resta como maestro mayor del palacio sevillano.

La llegada del limón a Sevilla añade a sus dotes ornamentales, una gran fuente natural de vitamina C. Un paseo por el Alcázar en enero permite la fácil identificación de este cítrico en los jardines ya que su fruto amarillo es muy llamativo. Os invitamos así en la visita invernal, a sumergiros en el jardín del Marqués de la Vega-Inclán, antigua huerta del Alcázar, donde podrán contemplar este fruto en abundancia suspendido entre las ramas.

Alcázar vegetal es un proyecto de nomadgarden (Sergio Rodríguez, Salas Mendoza, Fran Pazos) y Juan Alberto Romero que surge de una colaboración previa con el Real Alcázar de Sevilla.

https://alcazarvegetal.wordpress.com

Alcázar vegetal. Boj/ Buxus Sempervirens.

El boj es una planta bien conocida por las culturas mediterráneas. Arbusto perenne autóctono europeo de gran longevidad, está presente desde las Islas Británicas al Mar Caspio, con preferencia por lugares en semisombra y con cierta humedad ambiente. Su nombre específico sempervirens -siempre verde- hace alusión a la persistencia de su follaje.

De vida longeva, para griegos y romanos el boj simbolizaba la aspiración a la vida eterna. Su simbolismo mágico ha llegado hasta nuestros días en su presencia prototípica en los ambientes sombríos y mágicos de novelas como “Jardín Umbrío” de Valle Inclán (1903), simbiosis de lo humano, lo divino y lo pagano en unos parajes donde el boj ayuda a conformar una atmósfera de misterio; o la atmósfera mágica de “Madera de Boj” (1999), última novela de Camilo José Cela, donde la vida “no tiene principio ni fin”.

Su madera es muy dura y siempre ha sido apreciada en la fabricación de instrumentos de uso común, matemáticos o musicales. En jardinería el boj es sobre todo usado como seto. Junto con el mirto, es una de las especies favoritas que usaron los antiguos romanos en el desarrollo del ars topiaria, disciplina de la jardinería clásica consistente en realizar esculturas vegetales con formas geométricas o de animales.

Esta técnica fue vuelta a poner de moda en la Europa del siglo XVI al hilo de un movimiento cultural de recuperación consciente de la cultura grecolatina, el Renacimiento. Es sin duda uno de los elementos indisolubles en los jardines europeos, con su desbordante presencia labrada en cientos de jardines y patios de toda Europa como el Château de Marqueyssac (Vézac, Francia), Levens Hall (Kent, Reino Unido), o el Pazo de Oca (A Estrada, Pontevedra)

En el Real Alcázar de Sevilla, el Jardín de las Damas fue decorado en época de Felipe II con figuras de boj que representaban los emblemas de las Órdenes Militares y así aparecen en los planos existentes de estos jardines del Real Alcázar de mediados del XVIII (plano de Sebastian Van der Borcht, fechado el 10 de abril de 1759). Dichos escudos del Jardín de las Damas y los motivos y dibujos vegetales hechos de matas de boj de otros jardines como el de la Gruta embellecían y dotaban de un aire fantástico y misterioso a los jardines. Labores de boj como estas fueron definidas en 1788 por el ilustrado conservador de los Alcázares Francisco de Bruna como lo más primoroso que hay en ellos.

Hoy, el sutil y fresco aroma del boj impregna durante todo el año espacios como el Jardín del Príncipe o el Patio de la Alcubilla, inundándose de su esencia con el frescor de la mañana. Un aroma que penetra en la Sala de la Media Caña e incluso el Salón de Embajadores del Palacio del rey don Pedro. Su presencia se hace también evidente como elemento estructurante en los patios y jardines historiados de la Galera, Troya y Danza.

Alcázar vegetal es un proyecto de nomadgarden (Sergio Rodríguez, Salas Mendoza, Fran Pazos) y Juan Alberto Romero que surge de una colaboración previa con el Real Alcázar de Sevilla.

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Alcázar vegetal. Oreja de elefante/ Alocasia Odora.

Las grandes hojas de las orejas de elefante son características de los lluviosos bosques de Asia tropical, aunque actualmente resulte fácil hallarla entre los umbríos patios de las casas sevillanas, de edificios como la Tabacalera o, cómo no, en el Alcázar de Sevilla, donde aparecen en macetas, sembradas en parterres o formando altas praderas bajo los naranjos situados al final del Grutesco.

La alocasia guarda similitudes con otra arácea, la colocasia, conocida en Europa desde época clásica. Un ejemplo de este hecho lo encontramos cerca de Sevilla, en el municipio de Santiponce, donde se extienden las ruinas de la ciudad de Itálica, lugar de origen de dos emperadores de la antigua Roma, Trajano y Adriano. Entre los múltiples hallazgos que allí se realizaron se encuentra el de la llamada Venus de Itálica, una escultura que actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico de Sevilla. Dicha figura representa el nacimiento, a partir de la espuma del mar, de la diosa del amor Venus, también conocida como Afrodita por los griegos. La escultura hispalense representa el instante en el que la divinidad sale desnuda de las aguas marinas acompañadas de dos elementos que aluden a su origen líquido: por un lado un delfín y, por otro, la hoja de una planta acuática. Durante mucho tiempo se pensó que esta era un hoja de loto, si bien actualmente se sostiene que se trata de una hoja de colocasia usada por la divinidad, posiblemente, como abanico una vez llegada a la playa. La presencia de esta sencilla hoja -usada lo mismo para protegerse de las lluvias tropicales que para aliviarse del sofoco del valle del Guadalquivir- es tan poco frecuente en la iconografía asociada a Venus, que convierten a esta obra en una pieza totalmente original dentro de la producción escultórica romana, y a la colocasia en una especie singularmente vinculada a la cultura de la ciudad.

Alcázar vegetal es un proyecto de nomadgarden (Sergio Rodríguez, Salas Mendoza, Fran Pazos) y Juan Alberto Romero que surge de una colaboración previa con el Real Alcázar de Sevilla.

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