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Apoyo a la restauración y controles de obra

  • 1997: Excavación arqueológica en el Patio de la Montería
  • 1998 y 1999: control de obras repavimentación del Patio de la Montería

Se alcanzaron los niveles fundacionales previos al s. XI constituidos por estructuras romanas de sillares alcorizos levantados sobre el declive del terreno natural. El edificio imperial se amortiza durante la tardoantigüedad no volviéndose a registrar una ocupación estable hasta la construcción del primer recinto Taifa. Se constató la tipología y extensión del amurallamiento del s. XI, de planta cuadrada con una cadencia regular de torres también cuadradas con fábrica de sillares. El segundo recinto se amplía hacia el Sur llegando el frente occidental hasta la Montería donde se localiza una de las torres bajo la fachada del Palacio de Pedro I. Los niveles más significativos registrados en la excavación pertenecen a los palacios islámicos cuyos restos se extienden por todo el Patio. Se han podido diferenciar dos grandes momentos constructivos incompatibles entre sí tanto por orientaciones como por distribución. Se identifica una primera ocupación durante el s. XI con edificios residenciales de carácter palatino destruidos durante el s. XII con la construcción de los palacios almohades, cuyos pavimentos se encontraban a escasos centímetros del suelo actual. El acceso a los palacios africanos se hacía desde un postigo situado en la muralla de tapial del Patio del León levantada en el s. XII. La erección del Palacio de Pedro I supuso de nuevo una divergencia ocupacional en el sector meridional al destruir los cimientos del edificio castellano las estructuras islámicas, modificando orientaciones y distribuciones internas. En el frente occidental (Contratación y Asistente) se mantienen las alineaciones almohades en los periodos posteriores.

Actividades arqueológicas 1997-2011

En 1999 se iniciaron las investigaciones encuadradas en el proyecto denominado “Análisis arqueológico integral del Real Alcázar de Sevilla. Evolución histórica e inserción urbana”. Los trabajos, financiados y promovidos por el Patronato del Real Alcázar, pretendían complementar las informaciones dispersas fruto de las últimas campañas de urgencia emprendidas, que supusieron un avance considerable en la organización de la extensa información arqueológica preexistente, aumentando a su vez los datos disponibles sobre las principales zonas del conjunto. Los estudios de paramentos y los sondeos estratigráficos practicados constituyeron un buen punto de arranque para una futura investigación sistematizada sujeta a premisas científicas claras. En este sentido y como primer paso fueron proyectadas una serie de actividades preferentes encuadradas en un programa general de investigación que permitiera obtener una cantidad de información histórica razonable en virtud del valor y la complejidad del edificio.