Noticias

Proyecto Puntual de Investigación 1999

  • Intervención Puntual: “Estudios estratigráficos y análisis constructivos”

El principal objetivo fue la obtención de un perfil histórico desde el terreno natural hasta la actualidad a través de seis sondeos situados en puntos estratégicos con los que dotar al Alcázar de una topografía histórica básica que guiara las previsibles indagaciones ulteriores. Las zonas señaladas fueron: c/ Joaquín Romero Murube, Patio de Banderas, Puerta de la Alcoba, zona de los Grutescos, liza Muralla del Agua, y Puerta Marchena. El perfil paleogeológico Norte-Sur mostraba un fuerte desnivel que partía desde la cota + 8.00/9.00 m. al Norte hasta +3.00/4.00 m. en el extremo Sur. Estamos en el flanco meridional de la terraza pleistocena T13 constituidas por arcillas rojizas carbonatadas colmatadas por rellenos de aluvión rojizo. Los restos antrópicos más antiguos se situaban sobre esta terraza, bajo la muralla Septentrional del Alcázar, datados en el s. VII-VIII a.C. A pesar de haber registrado solamente material cerámico sin estructuras asociadas fue una prueba fehaciente de la ocupación primigenia de la ciudad sobre el límite meridional del promontorio primitivo. La construcción del primer recinto supuso la destrucción de los niveles posteriores al s. VIII a.C., tan solo se podía evidenciar una ocupación romana posterior por el material registrado en el relleno de su cimentación donde se mezclaban las producciones turdetanas, republicanas e imperiales con fragmentos cerámicos de mediados del s. XI. Cotejando los restos excavados por Bendala en el límite Norte del Patio de Banderas y las estructuras conservadas en el sector Sur (SE-II) se pudo resolver el perfil ocupacional romano dentro del primer recinto. Lo más significativo era la diferencia de cotas entre ambos sectores durante el periodo imperial con más de 3 m. de diferencia en apenas 50 m. de distancia, dejando la gran incógnita de la solución empleada para salvar este desnivel en la zona central de la plaza, bien la muralla romana, bien algún otro recurso que en esos momentos se nos escapaba. La reactivación fluvial postimperial colmata las estructuras romanas y regulariza la topografía posibilitando una ocupación tardía en el Patio de Banderas pero ya a cotas homogéneas. La caída de la terraza se traslada hacia el Sur donde aún no se dan las condiciones apropiadas para una ocupación estable. Tras un hiato ocupacional que abarca desde el s. VII al s. X se localizan las primeras construcciones altomedievales en la zona del Patio de Doncellas con una instalación alfarera de hornos califales. El resto del sector no se urbanizará hasta época Taifa, a inicios del s. XI. A este periodo corresponden las viviendas localizadas en el Patio de Banderas y Patio de Montería, anulando y expoliando los edificios tardíos subyacentes. En el sector oriental, sobre la muralla primitiva del Agua se levanta un nuevo muro almohade previo a la incorporación en 1172 de las conducciones de agua procedente de los Caños de Carmona, merlones y barbacana. La Puerta del Agua o Yahwar también es posterior a la muralla registrándose la continuidad de dos lienzos bajo el vano de entrada, uno almohade inicial y otro Taifa. Hacia el Sur partía de la torre del Agua otra muralla de tapial de época Almohade recrecida y revestida durante el s. XVII por las obras de Vermondo Resta con la galería de los Grutescos.

Investigación y auscultación general del Conjunto Monumental

  • 1998: Diagnosis general y estudio de Paramentos

Mediante el análisis de las estructuras básicas y el estudio de alzados así como controles de obras y sondeos estratigráficos se obtuvo una secuencia integral del yacimiento y del monumento. De todos los paramentos estudiados el más antiguo pertenecía a un Recinto de planta cuadrada ubicado bajo la sala de la Justicia y el Yeso hasta el postigo de la Judería. La ampliación del segundo Recinto llega hasta el límite meridional del Palacio Gótico, sobre este lienzo apoyan todas las estructuras posteriores: Patio del Mercurio, muralla de la ciudad, muralla del León, etc. En el s. XII se construye la muralla del León con un pequeño postigo que da paso a los palacios de la Montería. Se reforma durante el periodo castellano adosándosele un muro de ladrillos en la cara Norte y labrando los dos vanos laterales, posteriormente se abre la portada monumental en el centro confrontada con la fachada de Don Pedro. La muralla del Agua, tanto lienzo como torres, fueron adscritas al periodo almohade aunque no se descartó un inicio previo (Taifa o almorávide). El proceso evolutivo de los palacios igualmente quedó clarificado: El palacio Gótico conserva su planta original siendo un edificio unifásico previo al Palacio Mudéjar. El Patio del Crucero almohade es reformado durante el periodo castellano y transformado en el s. XVIII por Van der Borcht, subiendo cotas y reduciendo el espacio abierto original islámico. Se detecta coetaneidad en alzados y bóvedas del Palacio de Pedro I. Éste levanta su frente Norte sobre la muralla Taifa para así salvar el desnivel entre los palacios y los jardines. Se estudiaron las murallas interiores y exteriores del conjunto palatino estableciéndose una secuencia de transformación que ha servido hasta el momento de referente para nuestras intervenciones. Los estudios cronotipológicos y estratigráficos así como la incorporación de dataciones absolutas han supuesto un avance importante en la historia de las investigaciones.

Apoyo a la restauración y controles de obra

  • 1997: Excavación arqueológica en el Patio de la Montería
  • 1998 y 1999: control de obras repavimentación del Patio de la Montería

Se alcanzaron los niveles fundacionales previos al s. XI constituidos por estructuras romanas de sillares alcorizos levantados sobre el declive del terreno natural. El edificio imperial se amortiza durante la tardoantigüedad no volviéndose a registrar una ocupación estable hasta la construcción del primer recinto Taifa. Se constató la tipología y extensión del amurallamiento del s. XI, de planta cuadrada con una cadencia regular de torres también cuadradas con fábrica de sillares. El segundo recinto se amplía hacia el Sur llegando el frente occidental hasta la Montería donde se localiza una de las torres bajo la fachada del Palacio de Pedro I. Los niveles más significativos registrados en la excavación pertenecen a los palacios islámicos cuyos restos se extienden por todo el Patio. Se han podido diferenciar dos grandes momentos constructivos incompatibles entre sí tanto por orientaciones como por distribución. Se identifica una primera ocupación durante el s. XI con edificios residenciales de carácter palatino destruidos durante el s. XII con la construcción de los palacios almohades, cuyos pavimentos se encontraban a escasos centímetros del suelo actual. El acceso a los palacios africanos se hacía desde un postigo situado en la muralla de tapial del Patio del León levantada en el s. XII. La erección del Palacio de Pedro I supuso de nuevo una divergencia ocupacional en el sector meridional al destruir los cimientos del edificio castellano las estructuras islámicas, modificando orientaciones y distribuciones internas. En el frente occidental (Contratación y Asistente) se mantienen las alineaciones almohades en los periodos posteriores.

Actividades arqueológicas 1997-2011

En 1999 se iniciaron las investigaciones encuadradas en el proyecto denominado “Análisis arqueológico integral del Real Alcázar de Sevilla. Evolución histórica e inserción urbana”. Los trabajos, financiados y promovidos por el Patronato del Real Alcázar, pretendían complementar las informaciones dispersas fruto de las últimas campañas de urgencia emprendidas, que supusieron un avance considerable en la organización de la extensa información arqueológica preexistente, aumentando a su vez los datos disponibles sobre las principales zonas del conjunto. Los estudios de paramentos y los sondeos estratigráficos practicados constituyeron un buen punto de arranque para una futura investigación sistematizada sujeta a premisas científicas claras. En este sentido y como primer paso fueron proyectadas una serie de actividades preferentes encuadradas en un programa general de investigación que permitiera obtener una cantidad de información histórica razonable en virtud del valor y la complejidad del edificio.