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El rey don Pedro I y su tiempo

Presentación del libro ‘El rey don Pedro I y su tiempo (1350-1369)’

El lunes 26 de septiembre a las 20:00 horas se presentó en el Salón del Almirante del Real Alcázar el libro ‘El rey don Pedro I y su tiempo (1350 – 1369)’. En la presentación intervinieron Manuel Gómez Jiménes, catedrático emérito de la Universidad de Sevilla, Manuel García Fernández, catedrático de la Universidad de Sevilla y coordinador del libro, y José Beltrán Fortes, director de la Editorial Universidad de Sevilla.

El Rey don Pedro I y su tiempo

Este libro misceláneo integra un conjunto de variados estudios por especialista de prestigio internacional sobre el rey don Pedro I de Castilla y su época ( 1350-1369) con motivo del DCL aniversario de la construcción de la célebre fachada mudéjar del Alcázar de la ciudad de Sevilla ( 1364-2014). Su objetivo es rescatar y divulgar científicamente una vez más la memoria del monarca y de su tiempo (1350-1369); y por supuesto del edificio en donde se desarrollaron muchos de los episodios más célebres y conocidos de su turbulento reinado, un palacio regio para el amor y el odio, para vida y la muerte.

El rey don Pedro I y su tiempo

El rey don Pedro I y su tiempo El rey don Pedro I y su tiempo El rey don Pedro I y su tiempo El rey don Pedro I y su tiempo

Presentación 'Jardines del Real Alcázar'

Presentación del libro ‘Los Jardines del Real Alcázar’

Los actuales jardines del Real Alcázar son el resultado de numerosas intervenciones realizadas a lo largo de los siglos. Es este el motivo por el que podemos ver en ellos las diferentes corrientes artísticas que se han sucedido a lo largo de la historia en el complejo arquitectónico.

Ayer se presentó en el salón Almirante el libro ‘Jardines del Real Alcázar: Historia y Arquitectura desde el Medievo islámico al siglo XX’, edición a cargo de Ana Marín Fidalgo y Carlos Plaza. En el acto, en el que contamos entre otros con la presencia del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, se explicó la importante aportación de todas las influencias mudéjares, medievales, renacentistas y barrocas en los jardines del conjunto palaciego.

Presentación 'Jardines del Real Alcázar'

Editores y alcalde de Sevilla en la presentación del libro.

Los espacios ajardinados se fueron enriqueciendo y expandiéndose con el paso de los años, hasta contar a día de hoy con más de 160 especies en sus 70.000 m². Huertas periféricas, ornamentación y verdaderas obras de arte le otorgan un increíble valor histórico a los jardines.

Y es precisamente de historia de lo que están impregnados los jardines de los Reales Alcázares. Por estos lugares paseó al-Mutamid y se inspiró para sus poemas de amor y muerte; residió y expiró Fernando III, el Santo, y su hijo Alfonso X, el Sabio; fue la casa de Pedro I; estuvo Colón con Isabel, reina de Castilla; y se celebraron las bodas del emperador Carlos V con Isabel de Portugal.

Jardines de todas las épocas que llega hasta nuestro días a través de este libro.

Presentación 'Jardines del Real Alcázar'

Editores y alcalde de Sevilla en la presentación del libro.

Presentación 'Jardines del Real Alcázar'

Público asistente a la presentación del libro.

Presentación 'Jardines del Real Alcázar'

Editores y alcalde de Sevilla en la presentación del libro.

Presentación 'Jardines del Real Alcázar'

Editores y alcalde de Sevilla en la presentación del libro.

La Puerta Primitiva del Alcázar de Sevilla. Memoria Arqueológica

Año edición: 2002No de páginas: 262 págs.Editorial: Parques NacionalesLengua: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788480144728

Plaza de edición: Madrid

Precio: 27,00 €

http://tienda.boe.es/detail.html?id=9788480144728


 

La transformación urbana de los barrios y el caserío, la apertura de plazas, la ampliación de áreas edificadas, etc. son realidades habituales en cualquier centro histórico desde su fundación. En pocos de ellos, no obstante, se han producido fenómenos de absorción y desfiguración tan drásticos como los vividos por el que fuera centro político y militar de una de las ciudades más influyentes de Al Andalus. En efecto, el alcázar de Isbiliya, erigido como fortificación, fue ampliando sus recintos, siglo tras siglo, como espejo de su creciente peso en la política peninsular. A inicios del siglo XIII, poco antes de la conquista castellana, las murallas palatinas de la alcazaba almohade cercaban un área cuyos límites parecen hoy sorprendentes al abarcar la Mezquita Aljama, la Giralda, la Torre del Oro, etc.

Las razones por las que aquel escenario fortificado fue desfigurándose desde entonces hasta llegar a la esquemática realidad actual son múltiples, pero sigue sorprendiendo cómo pudo simplificarse hasta el punto de hacer desaparecer, y no sólo para el uso, hitos tan significativos para la ciudad durante siglos como las puertas, torres y accesos que servían de comunicación entre la medina y la alcazaba.

Cuando paseamos por el turístico barrio de Santa Cruz, con calles inventadas en los años sesenta del siglo XX, o subimos desde el río hacia la Catedral, Archivo de Indias o el actual Alcázar, cruzamos sin saber antiguos lienzos fortificados, pisamos sobre viejas puertas que yacen bajo el asfalto, y, en definitiva, atisbamos una realidad, que pese a su obvia grandeza, dista mucho de la que observaron las huestes de Fernando III en 1247.

En el ángulo nororiental de la fortaleza primitiva se ubicaba la única puerta de acceso desde la ciudad. Poco después de su erección se promovieron cambios drásticos que supusieron su transformación con la creación de un castillete en recodo para dificultar el paso. Eran tiempos previos a la llegada de los almohades, en 1147, y el esquema militar presente en las murallas sevillanas era muy similar al de otras tantas urbes andalusíes con un origen romano, como Mérida o Córdoba.

Tras la invasión norteafricana se impuso desde el alcázar un programa de transformación y ampliación urbana cuyas consecuencias hoy disfrutamos (y sufrimos) los sevillanos de a pie, ya que pese a los numerosos cambios acaecidos en los últimos ochocientos años, la ciudad que habitamos debe su esquema viario y la organización del caserío a este impulso. En el alcázar esto se tradujo en la destrucción de la mayor parte de los palacios interiores, la subida artificial de cotas, la erección de una decena de nuevos y ordenados palacios y el traslado del sistema de accesos hacia el Suroeste del conjunto, cerca del revitalizado puerto fluvial. Con ello, la antigua y esbelta puerta de la alcazaba antigua quedó relegada primero a un simple portillo, y, poco después, desde la Baja Edad Media, definitivamente cegada. En el siglo XVI se edificó una vivienda en su interior, y al exterior, el nuevo Hospital Real se empotró directamente contra la muralla, ocultando ambos edificios durante cuatro siglos cualquier indicio del principal tránsito de la ciudad islámica durante los siglos X al XII.

Durante los meses de Octubre y Noviembre de 1999 se llevaron a cabo las primeras investigaciones en la esquina nororiental del Alcázar de Sevilla, lugar en el que actualmente se localiza la casa no 16 del Patio de Banderas, rehabilitada como sede de la Agencia de la Biodiversidad, organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente.

Ese primer contacto supuso la eliminación de los revocos recientes que cubrían las murallas y portada islámica, la supervisión de las remociones de tierra practicados y la ejecución de algunos sondeos de identificación y datación muraria. Como fruto de ese trabajo se confeccionó un informe provisional que sirvió de base a un reformado destinado a la puesta en valor y restauración del área afectada por la muralla, torres de flanqueo y puerta del alcázar.

En desarrollo del citado reformado se procedió a completar el estudio arqueológico a la par que se restauraban las estructuras islámicas recién descubiertas. Ambas actividades, estudio y restauración, fueron completadas entre los meses de Diciembre de 1999 y Abril de 2000. Por lo que respecta a la investigación arqueológica, ésta se centró en la segunda fase en la ultimación de dos zanjas corridas de un metro de ancho a lo largo de las dos murallas islámicas; también eliminamos el cegamiento que taponaba el arco y la bóveda de la puerta y se desescombró el interior de la torre occidental de flanqueo.

El resultado final de la investigación se expone en el presente trabajo, que incorpora además como anexo un informe de la restauración de la muralla, los revocos de la puerta y el cimacio de mármol localizado sobre la clave, actividad realizada por la empresa JBA. Construcciones Bellido SL.

El Alcázar de Sevilla: Primeros estudios sobre estratigrafía y evolución constructiva

Número de Edición: 1a ed.Lugar de Publicación: Sevilla

Fecha de Publicación: 2002

Editor/es: Consejería de Cultura : Patronato del Real Alcázar

de Sevilla

Colección: Arqueología. Monografías. Memorias. ; 14

ISBN: 84-8266-346-1

Precio: 30,00 €

Categoría: Bienes Culturales

http://www.juntadeandalucia.es/cultura/libreriavirtual/


 

El material recogido en estas páginas sintetiza las investigaciones llevadas a cabo en el alcázar de Sevilla durante el año 1999 como resultado del Proyecto Puntual de Investigación denominado “Análisis arqueológico del Real Alcázar de Sevilla: evolución histórica e inserción urbana” promovido por el Patronato del Real Alcázar y autorizado por la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía.

El equipo de investigación responsable del mismo tuvo ocasión de iniciar labores de excavación en el citado conjunto en 1997, fecha en la que fueron descubiertos los restos de un gran palacio abbadita y otro almohade bajo el transitado patio de la Montería, núcleo central de comunicación de los diversos recintos y edificios que componen este conjunto monumental. Otras investigaciones de apoyo a la restauración en el sector meridional de la ciudad, puerta primitiva, murallas, etc…, han ido configurando desde entonces una plataforma para el análisis histórico cuya consecuencia directa ha sido el diseño de varios programas sistemáticos desde 2000 hasta la actualidad.

El documento que presentamos, en resumen, debe entenderse como una primera aproximación “metodológica” a un espacio aparentemente inabarcable cuyas incógnitas urbanísticas y arquitectónicas exigían un planteamiento prospectivo ordenado y ambicioso fundamentado en operaciones diferentes. En primer lugar se ha pretendido conocer el medio mediante un análisis de la estructura general; para ello se plantearon muestreos edilicios, se conformaron tipologías murarias, se estudiaron los sistemas de contacto y las fábricas de los principales paramentos, etc..fruto de este acercamiento se diseñó un plan de documentación de alzados a lo largo del inmueble consistente en el dibujo arqueológico de una treintena de paramentos con sus posteriores estudios estratigráfico, tipológico y descriptivo.

Uno de los pilares de la intervención fueron los sondeos estratigráficos realizados en un eje Norte – Sur destinados a conocer la topografía histórica de cada ámbito diferenciado desde la Catedral al Tagarete. Por último, y aunque por falta de espacio, no tienen cabida aquí, fueron incorporándose datos procedentes de las numerosas actuaciones puntuales de conservación; para ello seguimos un sistema de controles de obra constituido a la larga como herramienta básica en el conocimiento cotidiano del alcázar.

Muchos de los planteamientos esbozados en esta primera publicación general sobre la arqueología del alcázar son meras hipótesis a cotejar durante los años venideros por lo cual deben ser tomadas, y así lo hacemos los autores, con toda prudencia. No obstante, algunas apreciaciones descansan sobre evidencias que no por sorprendentes dejan de tener la categoría de pruebas claras; de hecho un buen número de planteamientos apriorísticos han debido ser desestimados ante la fuerza de los datos, en especial los vinculados con la cronología y la evolución constructiva.

El interés por tanto de este trabajo trasciende los límites del acercamiento preparatorio para cualquier gran proyecto arqueológico desde el momento en el que los resultados confirman muchas teorías antiguas pero desechan un número especialmente significativo de “verdades asumidas por la comunidad científica”.