Descubrimiento de unas pinturas murales de época Mudejar en el cenador del León

Los trabajos arqueológicos llevados a cabo en el Cenador del León han aportado relevantes datos sobre su configuración original. El descubrimiento de un enlucido heráldico ha permitido plantear una hipótesis sobre la reforma palatina emprendida de Alfonso X y posteriormente por Pedro I, que afectaría de algún modo a las huertas, las cuales se embellecerían con algunos elementos arquitectónicos de suficiente entidad como para promover un esfuerzo decorativo de tal dimensión.

El revoco descubierto, localizado en el perímetro de la alberca en su lado septentrional es un estuco de buena calidad sobre el que se trazaron las habituales líneas modulares grabadas que sirvieron de base para el motivo pictórico, técnica similar a la utilizada en la decoración exterior del Salón de Embajadores de Pedro I recientemente descubierta, tanto en el sistema de incisiones previas como en el motivo heráldico en sí.

Dicho motivo responde a un esquema de octógonos contiguos superpuestos en dos bandas, cada uno de los cuales contiene el escudo de la Orden de la Banda, el de Castilla y el de León de manera alterna. Al superponerse dejan entre ellos espacios romboidales resueltos con una decoración de follaje gótico. En la base de los octógonos inferiores hay una línea roja que delimita un espacio inferior aparentemente sin decoración, aunque podría bien disponer de una lacería o cualquier otro motivo.

No se ha conservado la parte superior del zócalo pictórico; la coronación fue eliminada por el pretil perimetral del andén de la alberca del siglo XVI. Tampoco se conoce la parte inferior, cubierta por los arriates actuales y presumiblemente mucho más baja en su base.

Los octógonos son de un pie y los rombos de un palmo. A nivel cromático la base es un estuco blanco sobre el que se dibuja un grueso trazo rojo que delimita las escenas. El interior de cada octógono dispone de una gruesa banda perimetral en color albero intenso que deja en blanco el interior. Los tres motivos (León, Castilla y La Banda) se disponen con trazos rojos sobre el campo en rojo. Por su parte el rombo está organizado mediante un elemento floral en blanco definido por un leve trazo rojo sobre un fondo general negro.

El hecho de que sólo hayamos detectado dos de los muros de la estructura con ornatos heráldicos bajomedievales impide mayores precisiones tanto en lo que a su disposición global original se refiere como en relación a su funcionalidad. Por este motivo, consideramos la posibilidad de que la alberca y su andén perimetral, no así el cenador, existieran con anterioridad y sólo fueron mejoradas en el siglo XVII. Nos queda la duda de si el cenador sustituyó a un pabellón previo o simplemente nunca existió un elemento de esa categoría asociado a la alberca, lo cual es a nuestro juicio difícil de sostener dada la espectacularidad y simbolismo del motivo decorativo.

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