Exposición “Modernismo y Modernidad”, del Museo ABC.

EXPOSICIÓN 28 DE FEBRERO / 26 DE ABRIL 2014

Eulogio Varela, el genio olvidado

Inspirador de Juan Gris o de Pablo Picasso; impulsor en nuestro país de las corrientes estéticas que inundaban el continente europeo en las primeras décadas del siglo XX; diseñador, ilustrador, pintor, decorador… un hombre del Renacimiento en la época del automóvil. Eulogio Varela, sin duda fue el gran referente del modernismo madrileño en su rama más internacional. Un maestro en la Europa de entreguerras, con un gran número de seguidores fuera de nuestras fronteras, hoy relegado en un rincón de nuestra memoria.

Bajo el título Modernismo y Modernidad, el Museo ABC, que custodia gran parte de su obra, presenta la mayor exposición que se ha dedicado a uno de los creadores más relevantes de nuestro país. Es el momento de descubrir a un gran y desconocido artista.

Eulogio Varela (1868, El Puerto de Santa María, Cádiz – 1955, Cercedilla, Madrid) ejemplificó la existencia de un Modernismo madrileño desde el campo –siempre experimental– del dibujo en su vertiente más cosmopolita. Sus diseños se ubicarían en la línea del Arts & Crafts de William Morris, Walter Crane o John Ruskin e incluso en experiencias postreras como las del Darmstadt alemán, en ese intento utópico por unir arte, artesanía y diseño.

Fue un artista polifacético que no sólo destacó en la pintura, sino que fue un consumado ilustrador y un portentoso diseñador gráfico y de piezas de decoración, sin olvidar su labor pedagógica y teórica que ayudó a realzar su nombre.

En 1898 comienza su colaboración con la revista Blanco y Negro convirtiéndose en uno de sus artistas más relevantes y más duraderos. Su primer dibujo publicado para la revista fue El criado del centurión, del 1 de abril de 1899, en el número 413. Esta revista fue su gran plataforma de despegue. Una colaboración que tiene su auge en las primeras décadas del siglo que acababa de nacer y que se apaga con la llegada de la Guerra Civil.

Fruto de esa colaboración, la Colección ABC custodia casi un millar dibujos originales donde abundan ilustraciones pero también diseños de caligrafías, adornos o mobiliario. Esta muestra tiene como objetivo poner en valor a un gran artista, rescatarlo del olvido y mostrar, por primera vez, sus dibujos y diseños como mejor ejemplo de una trayectoria única e irrepetible.

PRIMEROS AÑOS

Es Valladolid a donde la familia se ha trasladado desde su Cádiz natal, donde termina el bachillerato con sobresaliente e inicia estudios de ciencias naturales —el tifus le impide terminarlos—. Es también en la ciudad castellana donde se arranca su carrera como artista asistiendo a la Escuela de Bella Artes. Una formación que continúa en la de San Fernando de Madrid. Instalado en la capital, Varela se casa en 1896 y se erige en el mejor representante del Modernismo gráfico con una huella clara del artista checo Alphonse Mucha, a pesar de intercalar dibujos costumbristas con otros de referencia específica del art nouveau.

Trabaja para varias revistas -La Ilustración Española y Americana, Madrid Cómico, Helios, revista Moderna,…-, monta su propio taller en el número 130 de la calle Hortaleza, consigue plaza de ayudante meritorio en la Escuela de Artes e Industria e inicia el sano ejercicio de acumular premios como la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1908. Repetirá en 1913.

UN ESTILO ÚNICO

En esencia, el modernismo que representaba, chocaba con el catalán -más imbuido en lo ideológico y tradicional-. Pero fueron sus múltiples viajes a Roma y a París los que le dotaron de un bagaje visual y estético enorme, al que habría que sumar el influjo formal y su manera de interpretar el Modern Style y el Prerrafaelismo anglosajón de los ilustradores catalanes como Alejandro de Riquer, Gaspar Camps, Gaspar Homar o el valenciano José Mongrell.

Con galardones obtenidos en los certámenes internacionales más prestigiosos del momento (Múnich, Viena…), fue un abierto discípulo de aquellas nuevas formas provenientes de Alemania o Francia. Su trazo reflejaba dos tipos de estilo(con todas sus variantes y eclecticismos) que en ocasiones coexistían por diversas razones en la misma época e incluso en los mismos números donde aparecían.

Por una parte, un estilo costumbrista, realista, narrativo y anecdótico, ligado a textos y poemas de autores coetáneos, donde usaba una pincelada libre de sesgo postimpresionista y técnicas más pictóricas normalmente (aunque también trabajó en tinta alguna escena de este tipo) como la témpera, aguada, acuarela, gouache o pastel.

Por otra parte, un estilo art nouveau, modernista, ecléctico, lúdico, heteróclito y complejo, próximo a la vez al prerrafaelismo inglés, al estilo Sezession vienés, al grafismo de las revistas alemanas del Jugendstil y del norte de Europa así como al foco de modernidad catalana, de Juan Gris, Xaudaró, Casas,etc…

Estas dos fueron las estéticas que Varela repitió constantemente y de manera monocorde durante toda su obra en la revista, salpicadas de los medievalismos o neohistoricismos tan del gusto de la ilustración del momento.

Su gran hazaña fue la de introducir un nuevo estilo tan decorativo y atrevido en un ámbito tan anquilosado como el madrileño en plena época de la Restauración.

En sus últimos años compagina sus colaboraciones en la prensa con clases en las Escuelas de Artes y Oficios

—fue nombrado profesor de término en 1922— donde desarrolla una labor teórica y pedagógica. Publicaría dos obras teóricas fundamentales: Temas de composición decorativa, que le otorgaría prestigio internacional -se publicó en francés e inglés- y La letra y su teoría constructiva, que no vio la luz hasta 1963, 8 años después de su muerte.

SOBRE LA MUESTRA

«Fríamente amable, deudor de la línea, seco, amante de los entresijos florales y de lo simétrico en lo asimetrico, tan formalista como formulista, pomposo, estetizante y d’annunciano», según el crítico e historiador Juan Manuel Bonet, la muestra Eulogio Varela. Modernismo y Modernidad es un recorrido por su obra.

La muestra que acoge el Museo ABC reúne piezas que viajan desde el costumbrismo al realismo al Art Nouveau. Encontramos la influencia japonesa, germana y vienesa, los simbolistas prerrafaelistas ingleses, las temáticas wagnerianas y su interés por el mediavalismo. Hay hueco para lo fantástico lo esotérico, lo religioso y lo exótico, para la naturaleza…

 Pero, entre los temas que podemos encontrar en la exposición destacan la mujer y sus imágenes como esencia de modernidad, disfrutando de su nuevo rol social o, en forma de carteles, como reclamo publicitario de una nueva sociedad basada en lo comercial. También hay escenas inspiradas en la vida burguesa, sus ocios y sus preocupaciones, su hipocresía…

Asimismo descubrimos pequeñas joyas modernistas en forma de diseños de muebles o útiles de la vida moderna,… la utopía del arte dentro de la vida burguesa para rehacerla a su modo.

La exposición termina con el Varela diseñador de orlas, letras capitales, colofones, mongramas, caligrafías, rúbricas,….

Toda la exposición goza de una gran riqueza de juegos visuales y estéticos que llegan a convivir en los mismos años con una normalidad asombrosa. Varela no fue sólo un mero seguidor de Mucha sino un estudioso de múltiples lenguajes que combinó con enorme facilidad en el mismo lapso de tiempo.

 

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