Proyectos Puntuales de Investigación

  • 2006. Intervención Puntual del Jardín Inglés

La excavación realizada con carácter preventivo en el Jardín Inglés posibilitó la comprensión de la secuencia ocupacional en el sector meridional de los Jardines del Alcázar. Uno de los datos más relevantes obtenidos en la intervención fue la localización del paleocauce del Tagarete identificado con potentes rellenos de inundación de más de dos metros de potencia que aparecían colmatando y arrasando las estructuras tardoantiguas. La reactivación del nivel fluvial y el aporte de sedimentos durante estos cinco siglos (desde el s. VI al XI) dieron como resultado la nivelación topográfica de la ladera del promontorio primitivo conocida como ladera de Marŷ al-Fidda. Una vez estabilizado el cauce del río y sobre los niveles de inundación consolidados se construyen las primeras viviendas taifa- almorávides pertenecientes al arrabal extramuros al que también pertenecen las casas excavadas en el Archivo de Indias, calle San Fernando, Montería, Príncipe y Doncellas. La construcción de la muralla almohade a su paso por la calle San Fernando dio lugar a la reorganización su entorno inmediato liberando los terrenos de cualquier edificación. La zona no se vuelve a ocupar hasta el s. XIII localizándose parte del barrio intramuros almohade donde se han podido diferenciar tres viviendas y una calle. Desde al menos el s. XVI la zona pasa a ser huerta para luego destinarse a Jardines, uso que ha mantenido hasta día de hoy.

  • 2009. Patio de Banderas.

Los trabajos de excavación del SE-XIV permitieron la documentación de la secuencia ocupacional completa en el área estudiada. Se alcanzaron los niveles aluviales vírgenes amortizados por la primera huella antrópica registrada en la ciudad. A cinco metros de profundidad se localizó un fondo de cabaña del s. IX a.C. situado en el límite de la terraza meridional. Estos niveles del Hierro Antiguo fueron arrasados durante el periodo republicano con la construcción de un imponente edificio de sillares que más tarde, durante el altoimperio, fue reaprovechado elevándose sus cotas. El urbanismo romano perdura desde el s. II a.C. hasta el s. V, momento en que se regulariza el acusado desnivel Norte-Sur y se modifican las orientaciones, usos y distribuciones de los espacios. Se levanta un conjunto monumental de carácter litúrgico, arrasado a nivel de cimientos pero conservado casi íntegramente en extensión. Este complejo se modifica en el s. VII con la construcción de un nuevo edificio con contrafuertes que evidencian una tipología arquitectónica vinculable a la religiosa. En los rellenos de amortización de las estructuras del s. V y construcción del s. VII apareció un tesorillo de monedas protegido por un crismón latericio de la serie del Obispo Marciano. Los restos visigodos son amortizados y expoliados durante la alta Edad Media. Tras un hiato ocupacional que abarca desde la tardoantigüedad hasta el s. XI se vuelve a urbanizar el sector con la implantación del barrio Taifa previo todavía a la construcción del Alcázar. Desde estos momentos el parcelario queda articulado por una calle principal con orientación Norte-Sur situada en el extremo oriental del Patio de Banderas, tanto por situación como por orientación fosiliza el antiguo vial republicano. En el s.XII, una vez levantado el primer reciento, se reforma el sistema de saneamiento público que pasa de pozos independientes situados en las calles a una alcantarilla central, a su vez se reorganizan las viviendas distribuyendo y ennobleciendo sus espacios internos. Desconocemos hasta que fecha estuvo en uso el barrio islámico al quedar arrasado casi a nivel de cimiento por las reformas modernas. El adecentamiento de la plaza en el s. XVII transformó este sector intramuros en una plaza abierta libre de construcciones y surtida de tuberías que recorrían longitudinalmente el Patio de Banderas de Norte a Sur. El patio de armas moderno pasará a ser un área de esparcimiento en el s. XIX con arboledas y una fuente central, imagen que ha perdurado hasta el día de hoy.

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