Almuerzo cofrade en el Alcázar

Personalidades de la ciudad acuden al almuerzo del Alcázar y coinciden en destacar la «valentía» y «necesidad» del pregón catequético de Francisco Berjano. Asenjo añade que marca «un antes y un después»

 

 

Los costaleros de la Estrella «trianean» cada Domingo de Ramos. Muchos son los cofrades que «cangrejean» ante el palio macareno y otros tantos los que se deleitan con las «revirás» del misterio de las Tres Caídas de Triana. Francisco Berjano  propuso ayer en su pregón un nuevo vocablo que añadir al ilustre diccionario de Juan Carrero: «cirenear». O lo que es lo mismo «tomar con amor tu cruz y la del prójimo y caminar…». Su conjugación dejó en el patio de butacas del Teatro de la Maestranza una reflexión «necesaria» y «comprometida» con el actual contexto de crisis económica al invitar a todos a «tender la mano en ayuda del necesitado».

Un mensaje «denso» y «evangélico» que dirían algunos, «valiente» para otros, pero desde luego «coherente» para las hermandades entendidas como parte de la Iglesia y con un firme compromiso con la sociedad de hoy en día. Fue «directo» en sus afirmaciones y «sencillo» en la exposición del discurso. Quizás por ello recibiera «miles de mensajes» en el teléfono móvil de su hijo nada más terminar su intervención poco antes de la dos de la tarde. Uno de ellos, el de Mercedes, fue el que le certificó que «la locura» en la que se había embarcado estos meses había dado sus frutos:«Si le ha servido aunque sea solo a una persona, me doy por satisfecho. Y Mercedes me ha trasmitido que desde ahora llevará su cruz con alegría», sentenció satisfecho en el almuerzo servido en su honor en los salones del Real Alcázar.

 


Este juez de 56 años, hermano mayor de la Vera-Cruz e inexperto en los atriles, daba de esta manera por cumplida la no fácil misión de anunciar, a su manera, la Semana Santa de Sevilla:«Lo he hecho lo mejor que he podido y acordándome mucho de mi padre, de la educación que me inculcó en la fe y en los valores», explicaba mucho más relajado en compañía de su esposa, su hijo Curro y numerosos familiares entre los que se encontraba el actual hermano mayor de la Paz, un exultante Santiago Arenado.

Tras hora y media de pregón, Berjano decía estar «total y absolutamente vacío». Atrás habían quedado los meses de desvelos tras aceptar el nombramiento el pasado mes de noviembre: «Lo pensé muchas veces. Me decía para qué habré dicho yo que sí», repetía con sinceridad. Pero el resultado final gustó y mucho, como quedó patente entre las numerosas personalidades de la ciudad que acudieron al almuerzo del Alcázar. Dos expresidentes del Consejo de Cofradías –Antonio Ríos y Manuel Román– y numerosos expregoneros de la Semana Santa, entre los que dijo tener a «muy buenos amigos», como Enrique Esquivias, Francisco José Vázquez Perea, Rafael de Gabriel, Enrique Henares y el joven Francisco Javier Segura Márquez, se podían ver entre las mesas del Salón de los Tapices.
Precisamente, Esquivias, quien pregonó en 2007 siendo también hermano mayor en activo –entonces del Gran Poder–, fue el encargado de abrir el turno de palabra. Lo primero que dijo fue «gracias por el pregonazo que hemos escuchado» al tiempo que tuvo una simpática referencia a la sufrida familia de Berjano, en especial a su «hermanísimo». Insistió asimismo en «el sentido de pertenencia» de las hermandades a la Iglesia y en la necesidad de que sean «hombres de Iglesia» como Berjano quienes den el pregón de la Semana Santa. «Hay que ser consecuentes consigo mismo y éste ha sido un pregonazo por el que te tengo que felicitar. No ha sido una homilía sino el pregón de un cristiano», remachó sin tapujos.

Aunque a quien le encantó, y mucho, fue al arzobispo de Sevilla. Y eso que rompió el protocolo para adelantar su intervención, pues tenía que coger un tren para Madrid. «No puedo ser objetivo a la hora de valorar este pregón. Ha hecho una guía práctica de la vida de un cofrade». Monseñor Juan José Asenjo calificó el texto de  «pieza extraordinaria», obra de un «cristiano confesante y prototipo de lo que debe ser un hermano mayor». Dijo sentir «una debilidad especial por Quico» por lo que su designación tras la renuncia del párroco de San Lorenzo le llenó de «alegría». Asenjo señaló también que suscribía el pregón «de la cruz a la raya», por lo que ha de ser «el compromiso de los cofrades con la Iglesia y el llamamiento final a la santidad y al apostolado, anunciando a Cristo con entusiasmo». En este sentido, monseñor llamó a todos a «cargar con esa cruz» y «cirenear», «cumpliendo con el servicio a los demás, sobre todo a los pobres y empobrecidos, víctimas de la crisis».

En sus cuatro años como arzobispo y algunos otros antes como coadjutor, aseguró no haber escuchado un mensaje «de tanta hondura y con tanta perfección». De hecho, vaticinó que el de Berjano «marca un antes y un después en los pregones de Sevilla», por lo que anunció que la diócesis estaría dispuesta a «colaborar en una edición popular del pregón» para distribuirlo por todas las parroquias sevillanas.

 


Una reflexión que también compartieron otros comensales, como el presidente de la Fundación Cruzcampo, Julio Cuesta; el presidente del Ateneo de Sevilla, Alberto Máximo Pérez Calero; el  rector de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), Vicente Guzmán; y el presidente del grupo empresarial Morera & Vallejo, Antonio Morera, que estuvo acompañado por Chary Maldonado.

Sus agradecimientos se canalizaron de manera oficial a través del discurso del alcalde de la ciudad. Juan Ignacio Zoido elogió que hubiera puesto a Sevilla «muy alto» tras «pregonar de una manera lógica y consecuente». En este sentido, el máximo responsable del Ayuntamiento hispalense recordó el «Paz y Bien» del pregonero para subrayar que era ayer «un día muy importante para todos» por lo que estaba por venir. Zoido no eludió las circunstancias de Berjano, «un pregonero no al uso», pero quizás «el pregonero que se necesitaba en estas circunstancias». Por ello resaltó la enjundia del texto, del que dijo «se puede pronunciar hasta en el Vaticano». En un tono más coloquial se dirigió al obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra, también presente en la mesa presidencial, a quien resaltó que «esto gusta hasta en los pueblos de Castilla, ¿no?».

 

 

Sobre el contenido, el alcalde señaló que ha sido «una auténtica catequesis» en la que «cogió la cruz al principio y no la ha soltado hasta el final». Zoido, a quien acompañaron el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, y el delgado de Relaciones Institucionales, JavierLanda, concluyó felicitando a Berjano por «remover las conciencias». Antes de terminar su discurso, tuvo una alusión a Antonio Capilla por sus servicios al Consejo en el que año previo a su jubilación.

Por último, el presidente del Consejo de Cofradías, Carlos Bourrellier, defendió la apuesta de Francisco Berjano: «Estaba totalmente seguro que lo ibas a dar bien», añadiendo que el «toma tu cruz y sígueme ha sido un verdadero estímulo para todos los cofrades». Frente a la idea  lanzada por el arzobispo de editar el pregón para hacerlo llegar a todas las parroquias, Bourrellier aseguró que el texto «ya está disponible en la web» de la institución cofradiera. Una obra para coleccionistas y digna de ser repasada, pues como Santo Tomás, Berjano concluyó con aquello de «una vez y no más» en esto de subirse a un atril.

 

Fuente: Manuel J. Fernández (elcorreoweb.es)

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